Cuando una carretera se retuerce por la Sierra de los Filabres y supera los 1.700 metros de altitud, la elección de la bicicleta, el ritmo y la hora de salida dejan de ser detalles. En esta guía sobre el alto de Velefique reúno sus cifras, las mejores formas de plantear la ruta desde Tabernas, el material más adecuado y las precauciones que marcan la diferencia.
Una ascensión almeriense que exige preparación y recompensa con grandes vistas
- 13,1 kilómetros de subida puntuable, con un desnivel aproximado de 951 metros.
- La pendiente media oficial es del 7,2 %, aunque los primeros kilómetros resultan más exigentes.
- El puerto alcanza unos 1.789 metros y suma alrededor de 23 curvas de herradura.
- La ruta clásica parte cerca de Tabernas y pasa por el pueblo de Velefique.
- El calor, la falta de sombra y la escasez de servicios hacen imprescindible llevar agua y comida suficientes.

Qué es el Alto de Velefique y por qué atrae al ciclismo
El puerto de Velefique se encuentra en la provincia de Almería, dentro de la Sierra de los Filabres. La carretera asciende hacia el entorno de Bacares por una ladera seca y abierta, con el Desierto de Tabernas al fondo y una sucesión de curvas que recuerda, salvando las distancias, a algunas grandes subidas alpinas.
Su fama no procede solo de la dureza. La ascensión ha formado parte varias veces de La Vuelta a España, incluida la etapa de 2021 que terminó en la cima y la etapa 12 de 2026, disputada entre Vera y Calar Alto. En esta última, el puerto apareció como una subida de primera categoría dentro de una jornada de montaña con más de 4.500 metros de desnivel acumulado.
Para mí, lo más atractivo es que sigue siendo una subida bastante silenciosa. No tiene el ambiente masificado de otros puertos famosos, pero sí ofrece una carretera panorámica, buen asfalto en muchos tramos y un reto suficientemente serio para que cada kilómetro tenga importancia.
Las cifras que explican la dureza de la subida
Las estadísticas pueden cambiar ligeramente según el punto exacto donde cada ciclista empieza a contar la ascensión. Para planificar una salida de carretera, yo utilizaría las cifras de la ficha oficial de la etapa de 2026.
| Dato | Referencia aproximada |
|---|---|
| Longitud de la subida puntuable | 13,1 km |
| Desnivel positivo | 951 m |
| Pendiente media | 7,2 % |
| Altitud de la cima | 1.789 m |
| Pendiente máxima | Tramos superiores al 13 % |
| Clasificación en La Vuelta 2026 | Primera categoría |
El dato que más engaña es la pendiente media. Un 7,2 % parece asumible sobre el papel, pero la carretera combina rampas cercanas al 9 % o más con descansos cortos y cambios de ritmo. Los primeros kilómetros suelen hacerse notar especialmente, mientras que la parte alta permite encontrar un paso algo más regular.
También conviene saber que algunos perfiles sitúan la cima en torno a 1.800 o 1.820 metros. La diferencia se debe al lugar donde termina cada recorrido, no a que exista una subida distinta. Lo importante para el ciclista es asumir una ascensión larga, expuesta y sin tramos cómodos suficientes para recuperar por completo.
Cómo plantear la ruta desde Tabernas
La opción más reconocible comienza en las proximidades de Tabernas. Desde allí se toma la A-349 y poco después se enlaza con la carretera que conduce hacia Castro de Filabres, Velefique y Bacares. La aproximación añade aproximadamente 15 kilómetros antes de llegar al pueblo, por lo que la jornada completa es bastante más larga que los 13,1 kilómetros de la subida oficial.
La aproximación hasta Velefique
Este tramo inicial suele ser más tendido, con pendientes aproximadas del 2 al 3 %, pero tiene un inconveniente claro: se rueda en una zona muy expuesta al sol. En verano, esos kilómetros pueden consumir más energía de la esperada, sobre todo si se sale tarde o con viento en contra.
El pueblo de Velefique, situado alrededor de los 925 metros de altitud, es un buen punto para revisar la bicicleta, beber y comer algo. Yo no confiaría en encontrar siempre un comercio abierto ni una fuente operativa, así que saldría de Tabernas con el abastecimiento resuelto.
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La parte decisiva del puerto
Después de Velefique comienza el tramo que la mayoría de ciclistas identifica con la subida. Las curvas de herradura se suceden por la ladera y permiten ganar altura rápidamente, aunque también hacen visible el esfuerzo que queda por delante. La carretera parece acercar la cima, pero todavía conserva varios kilómetros exigentes.
Al coronar, puedes dar la vuelta si buscas una salida directa o continuar hacia Bacares para convertir la ascensión en una ruta de montaña más completa. Otra opción ambiciosa consiste en enlazar después con Calar Alto, aunque esa combinación exige reservar muchas horas, controlar bien el agua y contar con un desnivel muy elevado.
Material y estrategia para llegar arriba
No hace falta una bicicleta especial, pero sí una transmisión que permita pedalear con margen. En una bicicleta de carretera, un desarrollo compacto de 50/34 dientes combinado con un cassette de 11-32 o 11-34 resulta razonable para la mayoría de ciclistas aficionados. Quedarse corto de desarrollo convierte las rampas finales en una lucha innecesaria.
Mi consejo es empezar más despacio de lo que pide la carretera. Mantén un ritmo que puedas sostener durante los primeros 5 kilómetros y guarda energía para la parte alta. Si utilizas pulsómetro o potenciómetro, evita pasar demasiado tiempo por encima de tu umbral durante las rampas iniciales, porque después apenas hay terreno para recuperar.
Para una ascensión completa desde Tabernas, llevaría al menos 1,5 litros de líquido y comida para 2 o 3 horas, ajustando la cantidad a la temperatura y a la duración prevista. Como referencia práctica, entre 40 y 60 gramos de hidratos de carbono por hora suelen ser suficientes para una salida moderada, siempre que sea una estrategia que ya hayas probado.
- Dos bidones de 750 mililitros si hace calor.
- Una barrita, gel o alimento fácil de masticar cada 40 o 50 minutos.
- Kit de reparación, bomba y cámara o sistema tubeless revisado.
- Chaleco cortavientos para el descenso, incluso después de una mañana calurosa.
- Luces si la ruta incluye túneles, poca visibilidad o regreso al final de la tarde.
El error más habitual es vestirse pensando solo en el calor del valle. En la cima puede refrescar, soplar viento y cambiar rápidamente la sensación térmica. Además, una avería en una carretera de montaña sin servicios cercanos puede convertir una ruta bonita en un problema logístico.
Cuándo ir y qué precauciones tomar
Las mejores condiciones suelen encontrarse en primavera y otoño, cuando las temperaturas del entorno de Tabernas son más llevaderas. En verano elegiría una salida al amanecer y evitaría las horas centrales. En invierno, la altitud puede traer frío intenso, hielo o cortes puntuales, así que conviene consultar el estado de la carretera antes de desplazarse.
La circulación suele ser más tranquila que en puertos muy turísticos, pero eso no elimina el riesgo. Mantente visible en las curvas, no invadas el carril contrario y desciende con especial cuidado cuando haya gravilla, viento lateral o vehículos de apoyo de alguna prueba ciclista.
También comprobaría la previsión de viento. En una subida tan abierta, una temperatura aceptable puede sentirse dura si sopla de frente, mientras que una racha lateral afecta especialmente durante el descenso. Si el parte anuncia tormentas, calor extremo o mala visibilidad, cambiar de día es una decisión sensata, no una renuncia.
Qué hacer después de coronar
La cima merece unos minutos de pausa, pero no conviene quedarse mucho tiempo sudado si el descenso empieza con viento. Desde los puntos altos se obtienen panorámicas amplias de la Sierra de los Filabres, el Desierto de Tabernas y varias sierras del interior de Almería.
Si todavía tienes fuerzas, Bacares ofrece una prolongación natural de la ruta y permite conocer otro de los pueblos de la sierra. Para una jornada más relajada, puedes regresar hacia Tabernas y dedicar la tarde a visitar el paisaje desértico, siempre separando la actividad ciclista de las zonas de rodaje o de los caminos con acceso restringido.
La cima se disfruta más cuando se mide bien el esfuerzo
El alto de Velefique no es una subida para improvisar con un bidón medio vacío y desarrollos demasiado largos. Con una salida temprana, una estrategia conservadora y tiempo para disfrutar de las curvas y del paisaje, se convierte en una de las experiencias de carretera más completas de Almería. La clave no está en acelerar al principio, sino en llegar a los últimos kilómetros con piernas para seguir pedaleando y bajar con seguridad.
