La zona volcánica de la Garrotxa es una escapada muy agradecida para quien quiere caminar sin entrar en una alta montaña técnica, pero tampoco conformarse con un paseo plano y vacío de contenido. Aquí se mezclan cráteres, coladas basálticas, hayedos y pueblos de piedra que se entienden mejor cuando los recorres a pie. En esta guía te explico qué ver, qué rutas merecen la pena y cómo organizar la visita para aprovecharla de verdad.
Lo esencial para moverse bien por la zona volcánica
- El parque reúne 15.309 hectáreas, 11 municipios, 40 conos volcánicos y más de 20 coladas de lava basáltica.
- La mejor primera ruta completa es la circular de Fageda d’en Jordà, Santa Margarida y Croscat: 10,9 km y unas 3 h 15 min.
- Si buscas algo suave, La Fageda d’en Jordà y las grederas del Croscat son las opciones más cómodas.
- Para una escapada corta, Montsacopa en Olot y las cingleres de Castellfollit funcionan muy bien.
- Conviene revisar el estado de los itinerarios antes de salir, porque la red oficial puede cambiar algunos tramos.
Qué hace especiales los volcanes de la Garrotxa
Yo lo resumo así: no es un territorio impactante por altura, sino por la claridad con la que enseña la geología. El relieve es amable, pero muy legible; en pocos kilómetros pasas de un cráter a una colada, y de ahí a un hayedo que ha crecido sobre lava. Según la Generalitat de Catalunya, el parque suma 15.309 hectáreas, 11 municipios, 40 conos volcánicos y más de 20 coladas basálticas.
Eso lo convierte en una excursión ideal para montaña “accesible”, de esas que no exigen gran preparación física pero sí atención al terreno. A mí me gusta especialmente porque combina paisaje, senderismo y lectura del territorio sin obligarte a hacer una travesía larga. Por eso, la clave no es verlo todo, sino elegir bien qué puntos cuentan mejor la historia.

Los rincones que yo no me saltaría
Si vas por primera vez, no te disperses demasiado. Hay varios lugares que, juntos, te dan una visión muy completa del paisaje volcánico y además se recorren con bastante comodidad.
| Lugar | Qué ver | Por qué importa |
|---|---|---|
| La Fageda d’en Jordà | Hayedo sobre una colada de lava, relieve suave y muy fotogénico | Es la forma más amable de entrar en la zona y entender cómo la lava cambió el paisaje |
| Volcán de Santa Margarida | Un cráter amplio con una ermita en el interior | Da una lectura muy clara del cono volcánico y añade el contraste entre naturaleza y patrimonio |
| Volcán del Croscat | Las grederas y el gran tajo que deja ver materiales volcánicos | Es el lugar más pedagógico para entender la estructura de un volcán de la zona |
| Montsacopa | Un volcán urbano en Olot con subida corta y buenas vistas | Funciona muy bien si duermes en la ciudad o si tienes poco tiempo |
| Castellfollit de la Roca | Un risco basáltico muy llamativo | No es un volcán como tal, pero sí una de las mejores formas de ver el efecto de las coladas sobre el terreno |
Si solo pudieras priorizar tres paradas, yo haría Fageda, Santa Margarida y Croscat. Con ese trío ya entiendes el parque sin necesidad de complicarte con demasiados desplazamientos. Y, con esa base, ya tiene sentido mirar qué rutas encajan con el tiempo que tienes.
Las rutas que mejor encajan según el tiempo que tengas
La red oficial de itinerarios está muy bien pensada para que no tengas que hacer una ruta larga si solo quieres una primera impresión. De hecho, hay recorridos muy cortos para familias o para media jornada, y otros más completos para quien quiera meter algo de desnivel sin llegar a una travesía dura.
| Ruta | Distancia | Desnivel | Tiempo estimado | Dificultad | Cuándo la elegiría |
|---|---|---|---|---|---|
| La Fageda d’en Jordà | 2,6 km | 40 m | 1 h | Muy fácil | Si vas con niños, si hace calor o si quieres un paseo tranquilo |
| Grederas del volcán del Croscat | 3,1 km | 55 m | 1 h | Muy fácil | Si te interesa la parte geológica sin gastar mucha energía |
| Cingleres de Castellfollit de la Roca | 2,8 km | 95 m | 1 h 15 min | Fácil | Si quieres un paseo corto con un final muy visual |
| Fageda d’en Jordà, Santa Margarida y Croscat | 10,9 km | 290 m | 3 h 15 min | Moderada | Si es tu primera visita seria y quieres una lectura completa del paisaje |
| Volcà Montsacopa i Montolivet | 9,1 km | 235 m | 3 h 45 min | Moderada | Si te alojas en Olot y quieres combinar ciudad y volcán en una misma jornada |
Yo descartaría planear la salida con mapas antiguos, porque el estado de algunos tramos puede cambiar. La ruta 16, por ejemplo, aparece con un corte temporal en la información oficial, así que siempre merece la pena comprobar el itinerario antes de salir. Una vez elegida la ruta, la diferencia la marca la logística.
Cómo organizar la visita sin pelearte con la logística
La parte práctica importa más de lo que parece. La propia Generalitat recuerda que gran parte del territorio es de propiedad privada, así que aquí no tiene sentido improvisar accesos ni salirse de los senderos señalizados. Si lo haces bien, la visita fluye; si no, acabas perdiendo tiempo, incomodando a vecinos o entrando en zonas que no aportan nada a la experiencia.
Yo empezaría por uno de los centros de información si es tu primera vez. Can Serra es el punto más lógico para Fageda, Santa Margarida y Croscat; Can Passavent te viene muy bien para la zona del Croscat, y el Casal dels Volcans en Olot es útil si quieres organizar una jornada que combine el núcleo urbano con el entorno volcánico. Además, la red oficial ofrece excursiones guiadas durante todo el año, algo que compensa bastante si no quieres ir mirando paneles y mapas todo el rato.
- Si llegas en coche, usa los aparcamientos señalizados y no fuerces accesos secundarios.
- Si vas en familia, conviene salir temprano para evitar calor y aglomeraciones en los puntos más conocidos.
- Si viajas con grupo, reserva con antelación cuando el punto de inicio lo requiera.
- Si quieres una visita más interpretativa, una salida guiada te ahorra errores y te da contexto geológico real.
Con la base resuelta, lo siguiente es acertar con la época y el material, porque ahí se gana o se pierde comodidad sin que nadie lo note al principio.
Cuándo ir y qué llevar para caminar cómodo
Si tuviera que elegir una temporada ideal, me quedaría con primavera y otoño. En primavera el terreno suele estar más amable y en otoño el bosque gana mucha fuerza visual, sobre todo en la Fageda. El verano también funciona, pero yo lo plantearía con salida temprana y rutas cortas; las zonas arboladas alivian, sí, pero no todo el recorrido está protegido del sol. En invierno, la visita sigue siendo buena, aunque el suelo puede volverse más húmedo y resbaladizo.
En cuanto al material, no hace falta montar una expedición, pero tampoco ir como para un paseo urbano. Lo básico marca la diferencia:
- Calzado con agarre, mejor si es de senderismo ligero.
- Al menos 1 litro de agua por persona en rutas cortas y 1,5 a 2 litros si vas a hacer la ruta larga.
- Una capa ligera cortavientos o impermeable, porque el tiempo en montaña cambia rápido.
- Protección solar, incluso en itinerarios cortos.
- Comida sencilla si vas a pasar medio día o más.
- Basura propia de vuelta contigo y nada de fuego, porque la acampada no está permitida en el parque.
También conviene asumir que el terreno volcánico no siempre perdona la confianza. La greda y el basalto pueden resbalar si están mojados, así que el ritmo importa más que la prisa. Con eso ya puedes decidir qué haría yo si solo dispusiera de una jornada.
Si solo tienes un día, yo haría esto
Cuando una zona da mucho de sí, el error típico es querer verlo todo. Yo prefiero una combinación simple: menos paradas, mejor escogidas y con tiempo para mirar de verdad. La Garrotxa se disfruta mejor así.
- Media jornada tranquila: Fageda d’en Jordà + grederas del Croscat + comida en Santa Pau.
- Día completo equilibrado: ruta 1 por la mañana y subida a Montsacopa si duermes en Olot.
- Plan familiar: La Fageda d’en Jordà + Croscat + parada breve en Castellfollit de la Roca.
Si yo tuviera que quedarme con una sola regla, sería esta: no conviertas la excursión en una carrera de puntos. Aquí gana quien camina despacio, lee el terreno y deja espacio para el paisaje; justo ahí es donde esta zona volcánica demuestra por qué merece una visita sin prisas.
