Una parada breve junto a Montaña Blanca puede convertirse en una de las experiencias geológicas más curiosas de Lanzarote, siempre que se visite con cuidado. En esta guía explico qué son Las Grietas de Lanzarote, cómo llegar por la LZ-35, dónde extremar la precaución y cómo combinar la visita con paisajes volcánicos y miradores naturales cercanos.
Una visita corta con mucho paisaje volcánico
- Ubicación en la ladera de Montaña Blanca, junto a la carretera LZ-35, entre Tías y San Bartolomé.
- El conjunto reúne tres formaciones estrechas de lava solidificada y materiales volcánicos.
- El acceso no tiene el formato de un centro turístico con taquilla, pero la regulación y las zonas acordonadas pueden cambiar.
- No aparques en el arcén ni cruces la carretera de forma improvisada.
- Calcula entre 45 y 60 minutos para aparcar, caminar, observar el enclave y regresar.

Qué son Las Grietas y por qué resultan tan llamativas
El enclave se encuentra en la ladera de Montaña Blanca, un cono volcánico que alcanza aproximadamente los 600 metros de altitud. Desde el exterior parece una simple abertura en el terreno, pero al acercarse aparecen varios pasillos estrechos con paredes estratificadas, oscuras y rojizas.
Se suelen identificar tres grietas principales, con un corredor de lava solidificada que ronda los 20 metros de longitud. No es un cañón fluvial ni una cueva profunda, sino una fractura visible en materiales volcánicos que permite observar diferentes capas y texturas de la montaña.
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Una formación volcánica, no una atracción acondicionada
El aspecto de las paredes se explica por la combinación de lava enfriada, lapilli y cenizas volcánicas. El lapilli son pequeños fragmentos expulsados durante una erupción, normalmente más ligeros y porosos que una roca compacta. Con el tiempo, la erosión, el viento y la lluvia ocasional han acentuado las formas del relieve.
Precisamente esa fragilidad hace que el lugar sea interesante y delicado a la vez. El estudio geológico difundido por el Ayuntamiento de Tías señaló una susceptibilidad elevada a desprendimientos de bloques, especialmente en algunos taludes. Por eso no conviene trepar por las paredes ni colocarse bajo cornisas para conseguir una fotografía.
Cómo llegar sin convertir la parada en un riesgo
La referencia práctica es la carretera LZ-35, que comunica Tías con San Bartolomé. El enclave está en el entorno de Montaña Blanca y en algunos mapas o guías también aparece relacionado con el nombre de Barranco Negro.
- Conduce por la LZ-35 y localiza el acceso indicado en el mapa antes de llegar, porque la señalización no siempre resulta evidente.
- Deja el vehículo únicamente en una zona permitida y fuera del arcén. Los antiguos aparcamientos improvisados junto a la calzada han generado situaciones peligrosas y se han instalado elementos para impedir esa práctica.
- Continúa a pie por el terreno volcánico, que suele ser corto pero irregular. Si el itinerario habilitado incluye un paso inferior, utilízalo en lugar de cruzar la carretera.
- Camina hasta la base de las formaciones y respeta las vallas, cintas y carteles que encuentres.
El tramo a pie no exige una gran preparación física, aunque el picón suelto y la roca desnivelada dificultan el paso con sandalias. Yo llevaría calzado cerrado con buena suela, sobre todo si se viaja con niños o se pretende acercarse a los sectores más estrechos.
No hay que confundir facilidad de acceso con seguridad total. La carretera soporta tráfico y la zona no funciona como un parque con pasarelas, barandillas y personal permanente. La mejor decisión es llegar con la ubicación guardada, aparcar sin bloquear caminos y evitar cualquier maniobra improvisada.
Qué se puede ver y cuánto tiempo dedicar
La visita se centra en los corredores de lava, las paredes de tonos negros y ocres y la forma en que la luz entra entre las fisuras. A primera hora, el contraste entre sombra y roca suele ser más marcado y permite apreciar mejor las capas volcánicas.
Desde las partes elevadas del entorno se abren vistas sobre la zona central de Lanzarote y, con buena visibilidad, hacia la costa oriental. Conviene entenderlo como un mirador natural sin barandilla, no como un mirador turístico formal. No merece la pena acercarse al borde si el terreno está suelto o hace viento.
| Tipo de visita | Tiempo orientativo | Qué ofrece |
|---|---|---|
| Parada rápida | 20-30 minutos | Ver las grietas principales y hacer fotografías desde las zonas seguras. |
| Visita tranquila | 45-60 minutos | Sumar el paseo desde el aparcamiento y observar las paredes sin prisas. |
| Combinación con paisaje volcánico | Media jornada | Unir el enclave con La Geria o con otro recorrido señalizado de la isla. |
La formación es pequeña, así que yo no organizaría alrededor de ella una excursión de todo el día. Su atractivo está en la rareza del relieve y en lo fácil que resulta incorporarla a una ruta por el centro de la isla, no en la duración de la caminata.
Seguridad y estado del acceso en 2026
Este es el punto que más ha cambiado con la popularidad del lugar. Durante 2025 se reforzó la seguridad vial en el entorno de la carretera y, desde diciembre de ese año, el Ayuntamiento de Tías comenzó a acordonar las zonas más sensibles y a colocar señalización relacionada con el riesgo de desprendimientos.
Las actuaciones no equivalen necesariamente a un cierre definitivo, pero sí indican que el uso del espacio está en proceso de ordenación. Antes de entrar, hay que asumir que una grieta o un tramo puede estar cerrado aunque aparezca en fotografías recientes. La señalización local tiene prioridad sobre cualquier ruta publicada en internet.
- No te sitúes debajo de paredes inestables ni subas por los taludes.
- No retires piedras, no pintes la roca y no uses las paredes como fondo para escalar.
- Mantén a los niños cerca, especialmente en las zonas altas y estrechas.
- Evita la visita con lluvia, después de un episodio de viento fuerte o cuando el terreno esté muy suelto.
- No cruces la LZ-35 entre vehículos ni estaciones donde reduzcas la visibilidad.
- Si una barrera impide el paso, no busques un rodeo por fuera del sendero.
El riesgo no está tanto en caminar unos minutos como en tratar el lugar como un escenario fotográfico sin límites. A mí me parece una diferencia importante: se puede disfrutar mucho observando la geología desde abajo, sin necesidad de entrar en cada recoveco.
Qué llevar y cuál es el mejor momento
Para una visita cómoda bastan agua, protección solar, gorra y calzado cerrado. La sombra de las grietas puede engañar, pero el acceso y el regreso se hacen bajo el sol, y en Lanzarote el viento puede aumentar rápidamente la sensación de frío o deshidratación.
Las primeras horas de la mañana suelen ofrecer menos calor y menos visitantes. La última hora de la tarde puede ser atractiva para la fotografía, aunque no recomiendo apurar la visita con poca luz porque hay piedras sueltas, desniveles y sectores sin iluminación.
No hace falta llevar material de senderismo técnico. Sí conviene contar con suficiente batería en el móvil, especialmente si se utiliza para orientarse. No hay que esperar baños, fuentes, cafetería ni un centro de interpretación en el propio enclave.
Cómo combinar la visita con miradores y paisajes cercanos
La combinación más lógica es unir la formación con La Geria, donde el paisaje agrícola muestra otra forma de adaptación al suelo volcánico. Las viñas plantadas en hoyos de ceniza ofrecen un contraste interesante con las paredes estrechas y oscuras de Montaña Blanca.
También puede encajar con una jornada dedicada al paisaje de Timanfaya, aunque conviene organizar bien los tiempos y revisar las condiciones de acceso de cada espacio. El Parque Nacional tiene recorridos y normas propias, por lo que no debe tratarse como una prolongación libre de la visita a las grietas.
Si buscas un mirador espectacular y acondicionado, este no es el lugar más cómodo de Lanzarote. Su valor está en mirar el relieve desde dentro y entender cómo se superponen los materiales volcánicos. Para disfrutar de vistas amplias, es mejor reservar los miradores oficiales de la isla para otra parada y dejar aquí el protagonismo a la geología.
Una visita pequeña que merece hacerse con respeto
Las Grietas destacan porque concentran en pocos metros una lectura muy clara del paisaje volcánico de Lanzarote. La visita es breve, gratuita en su planteamiento tradicional y sencilla para la mayoría de viajeros, pero no es un espacio acondicionado ni completamente exento de riesgos.
Mi recomendación es ir temprano, aparcar solo donde esté permitido, caminar con calzado firme y aceptar cualquier zona cerrada sin intentar forzar el recorrido. Así la experiencia mantiene su encanto y el enclave puede seguir siendo un rincón geológico especial, no otra localización deteriorada por el exceso de visitas.
