Cuando el calor aprieta o simplemente apetece desconectar entre bosques, el pantano de Susqueda ofrece una escapada distinta: agua tranquila, montañas de Les Guilleries y el río Ter como hilo conductor. En esta guía explico qué encontrarás, cómo llegar, qué rutas y actividades merecen la pena y qué precauciones conviene tomar antes de acercarse a la orilla.
Lo esencial para organizar la visita a Susqueda
- Ubicación: el embalse se encuentra entre las comarcas de La Selva y Osona, en Girona.
- Dimensiones: ocupa unas 660 hectáreas y tiene una capacidad aproximada de 233 hm³.
- Mejor plan: combinar la presa, un mirador como el del Far y una ruta a pie o en kayak.
- Acceso: las carreteras son locales y sinuosas, por lo que conviene conducir sin prisas.
- Precaución: el nivel del agua, la navegación y el baño pueden estar sujetos a restricciones temporales.

Qué es y por qué impresiona este embalse del Ter
El embalse de Susqueda es una gran infraestructura construida sobre el río Ter, en un paisaje montañoso de la provincia de Girona. La presa se levantó durante la década de 1960 y forma parte, junto con Sau y el Pasteral, del sistema que regula el caudal del Ter, almacena agua y produce energía hidroeléctrica.
Sus cifras ayudan a entender su escala. La lámina de agua alcanza aproximadamente 660 hectáreas y la capacidad máxima ronda los 233 hm³. No es un lago natural preparado como una playa turística, sino un embalse de regulación con usos hidráulicos importantes. Esa diferencia explica tanto su aspecto salvaje como la ausencia de servicios concentrados alrededor de la orilla.
El paisaje mezcla pinares, encinares, riscos y laderas muy boscosas. Desde algunos puntos elevados, el agua aparece encajada entre las montañas y cambia de color según la luz. A mí me parece especialmente atractivo en otoño y a primera hora, cuando hay menos tráfico y la superficie suele reflejar mejor las paredes del valle.
La construcción de la presa también transformó por completo el valle. Bajo el agua quedaron el antiguo núcleo de Susqueda y masías de los valles de Susqueda y Querós. Cuando el nivel desciende pueden aparecer restos y antiguos pasos, pero no conviene organizar una visita basándose en que estarán visibles, porque depende de la cota del embalse y de las condiciones del momento.
Cómo llegar sin complicar el día
La forma más práctica de acercarse es el vehículo privado. Desde la C-63, a la altura del Pasteral, hay un desvío señalizado hacia la presa y después se continúa por una carretera local asfaltada. También se puede llegar desde la zona de Rupit y Sant Martí Sacalm, aunque algunos accesos son más estrechos y requieren una conducción atenta.
Las carreteras atraviesan un entorno muy bonito, pero no son vías rápidas. Hay curvas, cambios de anchura y tramos donde apenas existen servicios. Yo evitaría llegar con el depósito justo o confiando en encontrar un restaurante abierto junto al agua. Es más sensato llevar agua, algo de comida y batería suficiente en el móvil.
La presa es un buen punto de referencia para una primera visita. Permite observar la obra hidráulica y el valle, aunque hay que respetar las zonas restringidas, la señalización y cualquier indicación relacionada con la explotación de la infraestructura. No todas las pistas que aparecen en aplicaciones de rutas son adecuadas para turismos, bicicletas o peatones.
El municipio de Susqueda está muy disperso y los servicios son limitados. Por eso recomiendo descargar el mapa de la ruta antes de salir, comprobar el estado del acceso y no dar por hecho que habrá cobertura continua. En días de lluvia, algunas pistas forestales pueden embarrarse y resultar incómodas incluso para vehículos altos.
Qué hacer alrededor del agua y las montañas
Caminar por los miradores del entorno
El senderismo es la opción más sencilla para disfrutar del paisaje sin depender de horarios ni alquileres. Hay caminos y tramos de rutas de largo recorrido que dominan el embalse desde las laderas, con perspectivas muy distintas a las que se obtienen desde la presa.
El santuario de la Mare de Déu del Far es uno de los lugares más interesantes para completar la excursión. Está situado en una posición elevada y ofrece vistas amplias hacia Susqueda, los riscos de Tavertet y las Guilleries. No está en la misma orilla, así que lo plantearía como una visita complementaria en coche, no como un paseo corto desde la presa.
Recorrer el embalse en kayak
El kayak permite descubrir rincones inaccesibles por carretera y entender mejor la forma alargada del embalse. Las propuestas guiadas que se ofrecen en la zona pueden alcanzar unos 25 kilómetros de recorrido total, una distancia considerable que exige buena condición física y una planificación seria.
Para una primera experiencia prefiero una salida guiada de pocas horas. El agua parece tranquila, pero el viento puede levantarse de repente, las orillas no siempre permiten desembarcar con facilidad y la distancia engaña. Si se lleva una embarcación propia, hay que revisar previamente los requisitos de navegación y el punto legal de entrada al agua.
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Observar el río Ter y la presa
El embalse forma parte de un recorrido fluvial más amplio. La presa, los tramos de río aguas abajo y el cercano Pasteral permiten apreciar cómo el Ter cambia de un cauce encajado a un sistema regulado. Para mí, este componente hidráulico aporta interés al viaje, porque no se trata únicamente de contemplar un paisaje bonito.
Si buscas cascadas espectaculares, este no es el destino más directo de Girona. El gran atractivo aquí es la combinación de río, embalse, bosques y riscos. Para encontrar saltos de agua concretos conviene consultar rutas locales actualizadas, ya que muchos dependen de la lluvia y algunos accesos pueden ser privados o poco seguros.
Kayak, baño y seguridad en el embalse
Las condiciones de navegación no deben interpretarse igual que en un lago recreativo. La Agència Catalana de l’Aigua incluye Susqueda entre los embalses regulados y establece condiciones específicas para los usos náuticos. En la práctica, eso significa que hay que informarse antes de remar, respetar las zonas señalizadas y comprobar si existen limitaciones temporales.
La navegación con motor no es un plan improvisado para visitantes. Las normas contemplan restricciones de acceso, número de embarcaciones, cotas y velocidades, mientras que el Ayuntamiento de Susqueda también advierte sobre las limitaciones existentes. Para una escapada tranquila, kayak, canoa o paddle surf autorizado son opciones más coherentes que intentar recorrer el embalse en una embarcación motorizada.
Con el baño ocurre algo parecido. Que haya una orilla accesible no significa que exista una zona de baño vigilada ni que el agua sea adecuada en cualquier momento. Las variaciones de nivel, las corrientes, la proximidad de instalaciones hidráulicas y posibles episodios de sequía o lluvias intensas pueden cambiar las condiciones.
- Consulta el estado del embalse y las restricciones vigentes el mismo día.
- No te acerques a compuertas, canales, aliviaderos ni zonas de explotación.
- Si navegas, utiliza chaleco y evita salir solo.
- No te bañes cerca de entradas de agua, puentes o áreas con corriente.
- Lleva calzado con buena suela para caminar por piedras y caminos húmedos.
También conviene recordar que el nivel del agua puede cambiar bastante entre estaciones. La Agència Catalana de l’Aigua publica datos actualizados de capacidad y cota, pero una cifra consultada varios días antes no sustituye la comprobación inmediata. En un embalse destinado a regular un río, la prudencia pesa más que una fotografía perfecta.
Una escapada de un día bien planteada
Para aprovechar la visita sin correr, organizaría el día alrededor de tres paradas. La siguiente combinación funciona bien si es la primera vez que te acercas:
| Momento | Plan recomendado | Por qué merece la pena |
|---|---|---|
| Por la mañana | Llegada a la presa y paseo por los alrededores | Permite orientarse y disfrutar de la obra hidráulica sin prisas. |
| Mediodía | Picnic en un lugar permitido o comida en un núcleo cercano | Los servicios junto al agua son escasos y conviene llevar un plan alternativo. |
| Por la tarde | Mirador del Far, Sant Martí Sacalm o una ruta corta señalizada | Añade altura y ofrece una perspectiva más completa del embalse. |
Si prefieres una actividad acuática, reservaría la mañana para el kayak y dejaría la tarde para un mirador. Remar durante las horas centrales puede resultar más incómodo por el sol y el viento, mientras que las vistas desde las alturas suelen ganar mucho con la luz de última hora.
Para dormir, buscaría alojamiento o camping autorizado en los municipios cercanos, no una acampada improvisada junto a la ribera. El entorno es aislado y la tranquilidad forma parte de su encanto, pero esa misma falta de servicios obliga a preparar mejor la logística.
Qué me llevaría para disfrutar Susqueda de verdad
Mi equipaje sería sencillo, pero no mínimo. Llevaría agua suficiente, comida, protección solar, calzado de montaña, una capa impermeable y un mapa descargado. Si la idea es navegar, añadiría ropa seca, funda estanca para el teléfono y un chaleco homologado para cada persona.
También elegiría un día con previsión meteorológica estable. Las nubes bajas pueden ocultar los miradores y una tormenta en la cabecera del Ter cambia rápidamente la sensación de seguridad en el agua. Susqueda merece una visita pausada, con tiempo para detenerse y observar, no una ruta marcada por llegar deprisa a todos los puntos.
En definitiva, el embalse funciona mejor como escapada de naturaleza y paisaje que como destino de playa. Si respetas las restricciones, preparas los accesos y combinas la presa con una ruta o un mirador, encontrarás uno de los rincones más especiales del Ter y de las montañas de Girona.
