La ruta del Carrilet es una de las vías verdes más agradecidas para pedalear en Girona si buscas paisaje, pendientes suaves y una escapada que no se quede solo en sumar kilómetros. Combina la Garrotxa volcánica, el interior del Gironès y la llegada a la Costa Brava, así que funciona tanto para una salida de un día como para una travesía más tranquila por etapas. Aquí tienes lo importante para elegir tramo, calcular tiempos, preparar la bici y evitar errores que estropean una jornada que, bien planteada, sale muy redonda.
Lo esencial para planear el Carrilet sin improvisar
- El nombre suele englobar dos vías verdes: Olot-Girona y Girona-Sant Feliu de Guíxols.
- El Carrilet I tiene entre 55,5 y 58,5 km, un desnivel suave del 1,5% y dificultad media.
- El Carrilet II suma 41,9 km, apenas un 0,5% de desnivel y dificultad mínima.
- El firme es compacto y granulado, así que rueda mejor con gravel, trekking, MTB ligera o e-bike.
- Si unes ambos tramos, el recorrido completo ronda los 97-100 km y encaja mejor en 2 o 3 días.
- La mejor experiencia no es ir rápido, sino combinar pedaleo, paradas cortas y una logística simple.
Qué hace especial esta vía verde para ciclistas
Yo no la vendería como una ruta dura, pero tampoco como un paseo plano sin matices. Lo que hace especial a la vía verde del Carrilet es que aprovecha el antiguo trazado ferroviario para ofrecer una línea muy pedalable, con continuidad, buena señalización y un perfil amable casi todo el tiempo. Eso, en cicloturismo, vale mucho más de lo que parece: menos cruces incómodos, menos pendientes rotas y más sensación de avanzar de verdad.
Además, el recorrido tiene una virtud que pocas rutas reúnen tan bien: cambia de carácter sin perder coherencia. En un tramo te mueves entre volcanes y fondos de valle; en otro, entre pueblos interiores y devesas; y al final aparece el mar. Esa transición hace que la salida no se sienta repetitiva, incluso cuando los kilómetros empiezan a pesar. Si entiendes esto, el siguiente paso lógico es elegir bien entre los dos tramos, porque no ofrecen exactamente la misma experiencia.
El Carrilet I y el Carrilet II no se viven igual
La gran diferencia entre ambos no está solo en la distancia. También cambia la sensación de viaje: uno es más interior y algo más deportivo; el otro es más corto, más suave y más fácil de encajar en una excursión familiar o en una jornada relajada. Si yo tuviera que explicarlo en una frase, diría que el Carrilet I se disfruta más como travesía y el Carrilet II como ruta de rodaje cómodo.
| Tramo | Distancia | Desnivel | Dificultad | Firme | Para quién lo veo mejor |
|---|---|---|---|---|---|
| Carrilet I, Olot-Girona | 55,5-58,5 km | 1,5% | Media | Sablón compactado | Ciclistas con algo de fondo, salidas de día completo o por etapas |
| Carrilet II, Girona-Sant Feliu de Guíxols | 41,9 km | 0,5% | Mínima | Sauló compactado | Familias, debutantes en vías verdes y quienes buscan una ruta muy amable |
| Recorrido completo enlazando ambos | Aprox. 97-100 km | Suave en conjunto | Media si se hace entero | Compactado y con tramos urbanos | Quien quiera una escapada de 2-3 días con más sensación de viaje |
Si estás dudando, mi criterio es bastante simple: para una primera toma de contacto, el II da menos guerra; para sentir que estás haciendo cicloturismo de verdad, el I aporta más variedad de paisaje y más sensación de travesía. Con eso claro, lo útil es bajar al terreno y dividir bien la ruta para que no se te haga larga.
Cómo dividirla en etapas sin pasarte
La clave aquí no es solo cuántos kilómetros haces, sino cuánto tiempo pasas encima de la bici sin que la salida se vuelva pesada. En una vía verde como esta, una etapa bien pensada te deja pedalear con más calma, parar en pueblos interesantes y llegar con energía suficiente para disfrutar del final.
Si haces el Carrilet I
- Olot - Les Preses, unos 5 km. Es el arranque más amable y sirve para entrar en ritmo sin forzar.
- Sant Feliu de Pallerols - Amer, 13,5 km. Para mí es uno de los mejores fragmentos para ir con calma y parar a comer o a descansar.
- Amer - Anglès - Girona. Aquí ya entra la parte más larga del recorrido, así que conviene reservarla para un día con piernas y algo de margen horario.
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Si haces el Carrilet II
- Girona - Quart, 6,5 km. Ideal para calentar o para una salida corta.
- Llambilles - Cassà de la Selva, 6,5 km. Un tramo sencillo, muy útil si buscas una ruta sin apretar.
- Cassà de la Selva - Llagostera, 9,2 km. Sigue siendo fácil, pero ya te mete más dentro del valle y del paisaje interior.
- Llagostera - Santa Cristina d’Aro - Castell d’Aro, 2,5 km llanos. Este trozo es perfecto si quieres ir y volver sin complicarte.
- Sant Feliu de Guíxols. La entrada urbana exige más atención, así que yo la haría sin prisas y con margen para orientarme mejor.
Si tuviera que resumir la estrategia en una sola idea, diría esto: dividir bien la ruta vale más que intentar correrla. Cuando eliges etapas sensatas, el material que llevas y el tipo de bici pasan de ser un detalle a convertirse en parte de la comodidad general, y ahí es donde se gana o se pierde una salida.
Qué bici y qué material funcionan mejor
El firme compacto ayuda mucho, pero no borra la realidad del terreno. La superficie rueda bien cuando está seca, aunque el material granular castiga más que un asfalto puro y se vuelve menos agradecido después de lluvias fuertes. Por eso yo la pensaría con mentalidad de cicloturismo, no de carretera pura.
- Bici recomendada: gravel, trekking, MTB ligera o e-bike. También se puede hacer con híbrida si está bien ajustada.
- Cubiertas: entre 35 y 45 mm me parece el punto más lógico para ir cómodo y seguro.
- Frenos: si vas a enlazar varios tramos o a rodar rápido en bajada, llévalos revisados.
- Agua: en meses cálidos, yo no saldría con menos de 1,5 litros por persona y etapa corta; si haces jornada larga, mejor 2 litros o más.
- Comida: dos o tres snacks por jornada marcan la diferencia en rutas de 40 a 60 km.
- Navegación: el track o el GPS siguen siendo útiles, sobre todo al entrar o salir de Girona, Salt o Sant Feliu.
- Capas ligeras: una chaqueta fina o un cortaviento ayuda si empiezas temprano o acabas cerca de la costa al atardecer.
También conviene ser honesto con la bici de carretera: se puede usar, pero no es mi primera opción si no llevas neumático suficientemente ancho. La siguiente pregunta lógica no es el material, sino qué se va a encontrar el ciclista al pedalear, porque ahí es donde la ruta gana encanto y también donde conviene afinar expectativas.

Los tramos donde la ruta gana más sentido
La vía verde no vive solo de su continuidad. Vive de lo que atraviesa. En el tramo de Olot a Girona, el valor está en pasar de la Zona Volcánica de la Garrotxa a los valles del Fluvià, el Brugent y el Ter, con paradas que realmente aportan algo al viaje: la Vall d’en Bas, Sant Feliu de Pallerols, Amer o Anglès no están ahí de adorno. Cada uno cambia el ritmo de la ruta y te obliga a bajar un poco el pulso.
En la parte Girona-Sant Feliu de Guíxols, a mí me gusta especialmente el contraste entre interior y litoral. Salir de Girona, cruzar la depresión de la Selva, pasar por Cassà o Llagostera y terminar viendo el mar tiene una lógica casi narrativa: empiezas entre ciudad y llano, vas entrando en masa forestal y acabas con ambiente costero. Esa llegada funciona muy bien si buscas una escapada con recompensa visual al final.
Si haces solo un tramo corto, yo priorizaría los fragmentos que combinan paisaje y comodidad, no los que simplemente suman kilómetros. Y precisamente ahí aparece el error más común: pensar que, por ser una vía verde, no hace falta planificar nada.
Los errores que más arruinan una salida aquí
La mayoría de problemas no vienen de la ruta, sino de cómo la interpreta el ciclista. Yo veo repetirse siempre los mismos fallos, y casi todos se evitan con un poco de cabeza antes de salir.
- Tomarla como si fuera totalmente llana. El Carrilet II es muy suave, sí, pero el I tiene más desnivel y más distancia.
- Ir con una bici demasiado estrecha. En firme compactado, unas cubiertas finas te quitan confort y control.
- No prever el regreso. Si haces un tramo en un solo sentido, organiza antes transporte o regreso por etapas.
- Salir sin comida suficiente. Entre pueblos puede haber más distancia de la que imaginas.
- Confiarse con la lluvia. El firme granular cambia bastante cuando está mojado y obliga a ir con más prudencia.
- Entrar en zonas urbanas sin mirar el track. Girona, Salt o Sant Feliu tienen cruces y variantes que conviene anticipar.
Yo lo resumiría así: la ruta no castiga al ciclista que va tranquilo y atento, pero sí al que sale pensando que todo se resuelve solo. Esa idea me lleva a lo más útil de verdad: cómo la haría yo si fuera la primera vez que la pedaleara.
La forma más inteligente de estrenarla
Si fuera mi primera vez, escogería el Carrilet II en sentido Girona-Sant Feliu de Guíxols. Me parece la opción más agradecida para entrar en la lógica de la vía verde: poco desnivel, distancia razonable, buen final y margen para parar sin sentir que la jornada se descontrola. Además, el remate en la costa siempre deja una sensación de escapada completa.
Si ya tienes fondo o te apetece una salida con más carácter, el Carrilet I merece más la pena de lo que parece en el mapa. No es más espectacular por ser más duro, sino porque ofrece un viaje más cambiante y más largo, con una lectura muy bonita del interior gerundense. Y si de verdad quieres exprimir la experiencia, yo haría una base en Girona, dividiría el recorrido en dos o tres jornadas y reservaría algo de tiempo para caminar por los pueblos en lugar de obsesionarme con llegar rápido.
Al final, el mejor consejo que puedo darte es sencillo: no uses esta ruta para medir forma, úsala para disfrutar de pedalear bien. Si la planteas así, el Carrilet te devuelve exactamente lo que promete: ritmo cómodo, paisaje variado y una de las mejores escapadas ciclistas del noreste de España.
