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Ruta Volcánica Olot - ¿Qué recorrido elegir y cómo acertar?

Samuel Bueno 10 de julio de 2026
Mapa de la ruta volcanes Olot, recorriendo parajes naturales y pueblos como Santa Pau y Banyoles.

Índice

La Garrotxa ofrece una de las excursiones volcánicas más singulares de España: un paisaje suave, bosques de haya, cráteres y coladas de lava muy cerca de Olot. Yo la planteo como una salida de montaña muy agradecida para quienes quieren caminar sin meterse en una travesía técnica, pero sí con contenido, miradores y una historia geológica de verdad. Aquí vas a encontrar cuál es el recorrido clásico, qué variantes merecen la pena, cuánto se tarda en la práctica y cómo prepararlo para disfrutarlo sin improvisar.

Lo esencial para organizar la excursión por los volcanes de Olot

  • La ruta clásica combina Fageda d’en Jordà, Santa Margarida y Croscat: son 10,9 km, 290 m de desnivel y unas 3 h 15 min.
  • Si buscas algo muy fácil, la Fageda sola se hace en 2,6 km y 1 hora; si prefieres un paseo corto por un volcán, Croscat son 3,1 km y también 1 hora.
  • La experiencia mejora mucho si empiezas pronto, llevas calzado con agarre y reservas una mañana completa.
  • Para una visita más urbana, Montsacopa y Montolivet es la mejor alternativa desde el centro de Olot.
  • Primavera y otoño suelen ser los momentos más cómodos; en verano conviene salir al amanecer.

Qué es exactamente la ruta volcánica de Olot

Cuando se habla de la ruta volcánica de Olot, en realidad se está hablando de un pequeño sistema de itinerarios dentro del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. El parque es uno de los mejores ejemplos de paisaje volcánico de la península, con unos 40 conos volcánicos y más de 20 coladas de lava, así que no estamos ante un paseo decorativo, sino ante un territorio geológico muy bien conservado.

Yo la interpreto como una ruta de montaña amable, pero con personalidad: el desnivel no asusta, aunque el terreno cambia bastante entre hayedo, tierra volcánica, miradores y laderas suaves. La versión más conocida es la circular que enlaza la Fageda d’en Jordà, el volcán de Santa Margarida y el Croscat, pero no es la única forma de conocer la zona. Esa variedad es precisamente lo que la hace útil para distintos perfiles de viajero.

Con esa foto general, lo siguiente es distinguir qué recorrido conviene hacer de verdad, no solo cuál sale más a menudo en los mapas.

Paisaje otoñal en la ruta volcanes Olot. Terrenos volcánicos con vegetación y cielo rosado.

La ruta clásica que merece la pena hacer

Si tuviera que elegir una sola excursión para una primera visita, me quedaría con la circular clásica de 10,9 km y 3 h 15 min. El propio Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa la marca como una ruta moderada, y esa etiqueta encaja bien con la sensación real: no es dura, pero tampoco es un simple paseo de parque urbano. La clave está en que combina paisaje, patrimonio natural y una secuencia muy lógica de puntos de interés.

Fageda d’en Jordà

La Fageda es el tramo que más respiro da a la caminata. El bosque crea sombra, el suelo volcánico amortigua parte del ruido y el ambiente cambia mucho según la luz del día. Yo suelo recomendar no correr aquí: es el tipo de lugar en el que merece la pena ir despacio, porque la atmósfera vale tanto como la caminata. Tras lluvia, eso sí, conviene vigilar el barro y no confiarse con unas zapatillas demasiado lisas.

Santa Margarida

El volcán de Santa Margarida es el punto más simbólico para mucha gente. Su cráter bien conservado y la ermita en el centro hacen que el paisaje tenga algo muy reconocible, casi teatral. Es el tramo que mejor explica por qué esta ruta funciona: no solo ves un volcán, sino que entiendes su forma, su escala y cómo se integra en el entorno. Si vienes con una cámara o con ganas de parar, aquí es donde suele merecer la pena hacerlo.

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Croscat

El Croscat aporta la parte más geológica del recorrido. Sus grederas muestran la estructura del volcán de una forma muy clara, casi didáctica, y por eso a mí me parece el tramo más interesante para quien quiere “leer” el paisaje y no solo atravesarlo. Además, es un espacio delicado, así que conviene ceñirse bien a los senderos señalizados y no improvisar atajos. En ese punto la ruta deja de ser solo una excursión bonita y pasa a ser una visita con sentido natural real.

Si no quieres la clásica completa, el valor está en elegir una versión corta que no te deje con sensación de trámite.

Qué variante elegir según el tiempo y la forma física

No todas las personas que llegan a Olot buscan la misma experiencia. Algunas quieren una mañana completa de senderismo suave; otras solo necesitan un tramo representativo; otras viajan con niños o sin coche y prefieren algo más urbano. Yo lo resumiría así:

Ruta Datos clave Lo que te ofrece Para quién la elijo
Fageda d’en Jordà - Santa Margarida - Croscat 10,9 km, 290 m, 3 h 15 min, circular, moderada La experiencia más completa y equilibrada Primera visita, senderista medio, mañana entera
La Fageda d’en Jordà 2,6 km, 40 m, 1 h, circular, muy fácil Paseo corto, agradable y con mucha atmósfera Familias, poco tiempo, día tranquilo
Grederas del volcán del Croscat 3,1 km, 55 m, 1 h, circular, muy fácil La parte más geológica y visual del volcán Quien quiere ver un volcán de cerca sin una caminata larga
Volcán Montsacopa y Montolivet 9,1 km, 235 m, 3 h 45 min, circular, moderada Ruta urbana con vistas sobre Olot Viajas sin coche o quieres una salida desde la ciudad

Un detalle útil: en la clasificación oficial aparece la etiqueta SENDIF, que es la escala de dificultad de la red de senderos del parque. En la práctica, te ayuda a no confundir una ruta “moderada” con una salida corta y llana; aquí moderada significa que el terreno sigue siendo amable, pero ya exige algo más que un paseo casual. Si te gusta enlazar caminatas, la opción 3B entre Olot y Santa Pau también es interesante, porque sube a 13 km y unas 4 horas en formato lineal, así que pide organización para el regreso.

A partir de ahí, organizar horarios y material marca más diferencia que seguir sumando kilómetros.

Cómo prepararla para que el día no se te haga pesado

Yo no complicaría demasiado esta excursión, pero sí la prepararía con cabeza. La ruta no pide equipo técnico, aunque tampoco conviene ir como si fuera un paseo por el centro de la ciudad. Lo que más cambia la experiencia es una combinación bastante simple: hora de salida, agua suficiente y calzado correcto.

  • Sal temprano: entre las 8:00 y las 9:00 es una franja muy cómoda si quieres caminar con menos calor y menos gente.
  • Lleva agua de sobra: en primavera y otoño suelo pensar en 1,5 litros por persona; en verano, mejor 2 litros si hace calor.
  • Usa calzado con suela marcada: una zapatilla de senderismo ligera o una deportiva con buen agarre funciona mejor que una zapatilla urbana lisa.
  • Protege del sol: gorra, crema y gafas son importantes porque hay tramos abiertos donde la sombra no acompaña.
  • Reserva margen: si después quieres comer en Olot o seguir visitando la zona, añade 30 a 45 minutos de colchón.

Si vas con niños o con alguien que no camina a menudo, yo dividiría la jornada en dos bloques muy claros: un tramo corto por la Fageda o el Croscat y, después, una visita tranquila a Olot. Así la excursión sigue teniendo contenido, pero no se vuelve larga ni pesada. Esa lógica funciona mejor que intentar “aprovechar el día” a base de apretar demasiado.

Elegir bien la hora es casi tan importante como la ruta, sobre todo en verano y en fines de semana.

Cuándo ir y cómo cambia la experiencia

La misma ruta cambia bastante según la época. Yo diría que la mejor ventana suele estar entre primavera y otoño, porque el paisaje está más equilibrado y las temperaturas permiten caminar sin ir pendiente del calor. En verano también merece la pena, pero hay que ser más disciplinado con la hora de salida; si sales tarde, la parte abierta se vuelve más incómoda de lo que parece en el mapa.

En días frescos o de invierno, la experiencia puede ser muy buena si el suelo está seco y llevas capas ligeras. El bosque se vuelve más silencioso y la luz suele favorecer mucho la Fageda. Lo que sí evita sorpresas es consultar el estado del terreno si ha llovido fuerte, porque las zonas de tierra volcánica y algunos tramos de descenso pueden volverse más resbaladizos de lo esperado.

Los fines de semana y los puentes también se notan en los accesos más conocidos, así que si quieres caminar con más calma, el mejor truco sigue siendo el mismo de siempre: llegar antes que la mayoría. Con el momento elegido ya tienes medio trabajo hecho; lo que suele arruinar la visita son errores muy concretos y evitables.

Los errores que yo evitaría en esta excursión

La parte buena de esta salida es que casi todo sale bien si no la complicas. La mala es que, precisamente por parecer fácil, mucha gente la subestima. Estos son los fallos que yo veo más a menudo:

  • Ir demasiado tarde: a mediodía el calor y la gente cambian mucho la sensación de la ruta.
  • Confiar en calzado urbano: sobre todo si ha llovido o si vas a alargar hasta Santa Margarida y Croscat.
  • Querer meter demasiadas cosas en la misma mañana: la ruta clásica ya ocupa tiempo suficiente si se hace bien.
  • Pasar por alto la exposición al sol: hay tramos donde la sombra es limitada.
  • Salir de los senderos marcados: en zonas como Croscat no es buena idea, ni por seguridad ni por conservación.

También conviene no mezclar términos y expectativas: no estás haciendo una alta montaña, pero tampoco un paseo urbano. Esa mitad de camino es justo lo que hace interesante la ruta, y también lo que obliga a caminar con cierto respeto por el terreno.

Y si vas justo de tiempo, la mejor solución no es improvisar más, sino recortar con criterio.

Cómo aprovechar un medio día sin renunciar a lo mejor de la Garrotxa

Si solo tienes unas pocas horas, yo lo resolvería con una decisión simple: o montaña suave completa, o ciudad volcánica compacta. Para una mañana corta, la combinación más equilibrada es Fageda + Croscat, porque condensan bosque, cráter y paisaje geológico sin alargar demasiado la jornada. Si viajas con niños pequeños, la Fageda sola ya cumple muy bien; si prefieres vistas sobre la ciudad y no quieres mover el coche, Montsacopa y Montolivet encajan mejor.

Mi lectura práctica es esta: la mejor ruta no es la más larga, sino la que te deja tiempo para mirar sin prisas. En la zona de Olot eso importa mucho, porque el entorno tiene un peso visual y geológico que se pierde cuando uno va con la cabeza solo en llegar. Si eliges bien el tramo, sales con la sensación de haber entendido el paisaje, no solo de haberlo recorrido.

Preguntas frecuentes

La ruta clásica combina la Fageda d’en Jordà, el volcán de Santa Margarida y el Croscat. Son 10,9 km, 290 m de desnivel y se tarda unas 3 horas y 15 minutos en completarla, ofreciendo la experiencia más completa y equilibrada.

Si buscas algo muy fácil, puedes hacer solo la Fageda d’en Jordà (2,6 km, 1 hora) o las grederas del volcán Croscat (3,1 km, 1 hora). Ambas son ideales para familias o si dispones de poco tiempo.

Primavera y otoño son las mejores estaciones por las temperaturas agradables y la belleza del paisaje. En verano, es recomendable salir temprano para evitar el calor. En invierno, si el suelo está seco, también puede ser una experiencia muy buena.

Se recomienda usar calzado con suela marcada, como zapatillas de senderismo ligeras o deportivas con buen agarre. Evita el calzado urbano liso, especialmente si ha llovido o si vas a recorrer los tramos más largos.

Sí, salir temprano (entre las 8:00 y las 9:00) es muy recomendable. Esto te permitirá caminar con menos calor, evitar las aglomeraciones y disfrutar de la tranquilidad del entorno, especialmente en fines de semana o verano.

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Autor Samuel Bueno
Samuel Bueno
Nací en un pequeño pueblo donde la naturaleza siempre ha sido parte de mi vida. Mi nombre es Samuel Bueno y tengo 10 años de experiencia explorando el mundo del camping y las escapadas al aire libre. Desde que era niño, he sentido una profunda conexión con la naturaleza, lo que me llevó a dedicarme a compartir mis aventuras y conocimientos sobre viajes. Me encanta ayudar a otros a descubrir la belleza de acampar y disfrutar de la vida al aire libre, y por eso escribo sobre rutas, consejos prácticos y experiencias que pueden hacer que cada escapada sea memorable. A lo largo de mi trayectoria, he aprendido la importancia de ofrecer información útil, precisa y comprensible. Me dedico a investigar y comparar diferentes fuentes, simplificando temas complejos para que sean accesibles para todos. Mi objetivo es que cada lector encuentre inspiración y confianza para salir y explorar, ya sea en un camping cercano o en un destino remoto. Estoy comprometido a mantenerme al tanto de las tendencias y novedades en el mundo del camping, para que siempre puedas contar con contenido actualizado y relevante en mis escritos.

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