La Crosa es una escapada volcánica muy agradecida porque combina paisaje, geología y una ruta fácil de entender sobre el terreno. En esta guía te cuento qué la hace distinta, cómo recorrerla sin complicarte y qué detalles merece la pena observar para que la visita no se quede solo en una foto del cráter. También verás cuándo ir, qué llevar y cómo encajarla en una salida por la provincia de Girona.
Lo esencial para visitar La Crosa sin perder tiempo
- Está en Girona, entre Bescanó y Sant Dalmai, y no en el núcleo de La Garrotxa.
- Su gran baza es un cráter amplio, de 1.250 metros de diámetro, con paisaje agrícola dentro del anillo volcánico.
- La ruta señalizada más práctica ronda los 3 km y se hace en unos 40 minutos de marcha efectiva.
- Es una excursión fácil, familiar y buena para combinar con una parada breve en el mirador de las Guilloteres.
- Yo la elegiría si buscas naturaleza sin una exigencia física alta, pero con interés geológico real.
Lo primero que yo aclaro siempre es que La Crosa no se parece al volcán clásico de postal. Aquí hablamos de un cráter amplio, con una morfología explosiva muy marcada, formado por contacto entre magma y agua subterránea; a ese tipo de estructura se le llama maar, y explica por qué el relieve es tan abierto y tan fácil de leer andando. Además, está entre Bescanó y Sant Dalmai, en la provincia de Girona, así que conviene situarlo bien en el mapa: comparte la lógica volcánica de la zona, pero no está en el corazón de La Garrotxa.
Precisamente por eso me gusta tanto como visita corta. No necesitas una gran ascensión para entenderlo; basta con caminar despacio, mirar el terreno y aceptar que aquí el interés no está en coronar una cima, sino en interpretar una herida geológica enorme y muy bien conservada.

La forma más cómoda de recorrerlo
La manera más práctica de conocerlo es el itinerario circular señalizado que sale del área de las Guilloteres, junto a la GI-533, a la altura del kilómetro 8,5. El paseo ronda los 3 km y, si no haces demasiadas paradas, se resuelve en unos 40 minutos de marcha efectiva; la dificultad es baja y la ruta funciona muy bien para una salida en familia o para quien quiera una caminata sencilla pero con contenido.
| Opción | Qué aporta | Para quién la veo mejor |
|---|---|---|
| Itinerario señalizado | El recorrido completo y más equilibrado | Primera visita, familias, paseo corto |
| Mirador de las Guilloteres | La vista más clara del conjunto | Si quieres contexto y fotos |
| Paseo interpretativo | Más pausas para leer paneles y paisaje | Si te interesa la geología |
Yo empezaría por el mirador de las Guilloteres si es tu primera vez. Desde ahí entiendes la escala del cráter, ves la antigua cantera y ubicas el entorno antes de bajar al interior; ese orden cambia bastante la experiencia, porque el paisaje deja de ser una sucesión de paradas y pasa a tener sentido.
Qué mirar dentro y alrededor del cráter
Una vez dentro, lo que me interesa no es solo la forma general, sino los detalles que explican cómo se ha usado y transformado este espacio. El panel sobre el desagüe de los antiguos humedales, por ejemplo, ayuda a entender que la vida del cráter no ha sido solo volcánica, también agrícola e hidrológica.
El fondo del cráter
En la parte baja verás campos de cultivo, nogales y trazas de uso agrícola que ocupan el interior del gran cráter. Ese contraste entre un origen explosivo y un presente tan doméstico es, para mí, una de las cosas más interesantes de La Crosa: el relieve no se ha convertido en una postal intocable, sino en un paisaje vivo.
El cráter secundario en herradura
También merece atención el pequeño cráter secundario, de forma de herradura. Se asocia a una fase estromboliana, es decir, a una actividad eruptiva que expulsa escorias y fragmentos volcánicos en lugar de construir un cono limpio y regular. Ese detalle ayuda a entender por qué el volcán no se lee como un edificio perfecto, sino como una historia de episodios superpuestos.
Las rocas rojizas y las escorias
En algunos tramos aparecen materiales volcánicos de color rojizo, con bloques y escorias soldadas. Yo aquí bajo el ritmo, porque el suelo cuenta mucho más de lo que parece: no es solo un sendero entre árboles, también es un corte visible de cómo se formó el terreno. Si te fijas en las texturas, empiezas a distinguir dónde hubo expulsión violenta y dónde el relieve fue quedando más estable.
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El encinar y los cultivos
La mezcla de encinar, pineda y campos de cereal hace que la ruta tenga una lectura muy clara. No es el típico paisaje de alta montaña, duro y homogéneo, sino un mosaico en el que la vegetación, la agricultura y la roca volcánica conviven de forma bastante natural. Eso la vuelve especialmente buena para ir con gente que quiere naturaleza sin una jornada exigente.
Si la mirada geológica te interesa un poco, este es el tramo en el que el paseo gana más valor. Y justo por eso conviene preparar la salida con algo más que las ganas de andar.
Cuándo ir y cómo preparar la salida
La ruta se puede hacer durante todo el año, pero yo la movería a primavera u otoño si quieres caminar con mejor temperatura y luz más limpia. En verano, la primera hora de la mañana o el final de la tarde marcan la diferencia; el interior del cráter puede sentirse más caluroso de lo que sugiere la distancia, sobre todo si hay poco viento.
- Calzado: usa zapatillas o botas ligeras con suela fiable; no hace falta material técnico, pero sí agarre.
- Agua: lleva al menos una botella por persona, aunque la ruta sea corta.
- Sol: gorra, protección solar y gafas son más útiles de lo que parece en los tramos abiertos.
- Después de lluvia: el terreno de tierra y los caminos del interior pueden ensuciarse y volverse menos cómodos.
- Con niños o perro: funciona bien, pero yo mantendría el itinerario marcado y evitaría improvisar fuera de sendero.
- Respeto del espacio: hay fincas y zonas de uso agrícola, así que conviene cerrar pasos, no entrar en cultivos y no saltarse la señalización.
No la presentaría como una ruta difícil, pero tampoco como un paseo urbano. Esa es justo su virtud: es sencilla sin ser trivial, y permite disfrutar del paisaje sin gastar media jornada en un desnivel innecesario.
Cómo encaja en una escapada volcánica por Girona
Si lo comparo con otras escapadas volcánicas de Girona, La Crosa gana por accesibilidad y por claridad didáctica. La Garrotxa ofrece más variedad de senderos, bosques y volcanes, pero aquí el protagonista es un solo cráter enorme y muy legible, algo que a mí me parece perfecto cuando quieres una visita breve que deje una idea muy nítida del paisaje volcánico.
| Aspecto | La Crosa | Zona volcánica de La Garrotxa |
|---|---|---|
| Tipo de visita | Paseo corto y muy directo | Excursión con más opciones y más horas |
| Lectura geológica | Muy clara, centrada en un gran cráter explosivo | Más variada, con varios volcanes y paisajes asociados |
| Esfuerzo | Bajo | De bajo a medio, según la ruta |
| Mejor para | Familias, primera toma de contacto, media mañana | Senderistas que quieren una jornada más completa |
Mi lectura es simple: si quieres entender un volcán sin meterle demasiadas horas, La Crosa funciona muy bien. Si lo que persigues es una escapada de senderismo más larga, con más bosque y más alternativas, entonces te compensa ampliar el radio hacia La Garrotxa. Esa diferencia te ayuda a no esperar de este lugar algo que no pretende ser.
Si solo tienes una mañana, esta es la versión que yo haría
Yo empezaría temprano en el mirador, bajaría después al interior del cráter y me quedaría un rato leyendo el paisaje antes de seguir caminando. No haría la visita con prisa, porque aquí el interés está en cómo cambian el suelo, la vegetación y la forma del relieve en pocos metros.
- Haz la parada alta antes de entrar en el cráter, para entender el conjunto.
- Fíjate en los paneles interpretativos, porque añaden contexto real y evitan que la ruta se quede en un simple paseo bonito.
- Si el día está muy despejado, aprovecha la luz de primera hora o la tarde: el relieve se entiende mejor y las fotos ganan profundidad.
- Si vas en una escapada más amplia, combínala con otra parada corta en la zona de Girona y no con una ruta larga el mismo día; La Crosa encaja mejor como pieza inteligente de una jornada tranquila que como objetivo de desgaste físico.
Yo la veo como una de esas visitas pequeñas en kilómetros y grandes en contenido: fácil de hacer, muy clara para quien quiere naturaleza con algo de geología y especialmente agradecida si te gustan los paisajes volcánicos que se entienden a pie. Si buscas una salida sobria, bien resuelta y sin masificación innecesaria, aquí tienes una apuesta muy sólida.
