Entre bosques, collados y grandes vistas del Pirineo aragonés, Tella reúne tres pequeñas joyas religiosas que se visitan en un paseo circular y asequible. Las ermitas de Tella permiten conocer el patrimonio románico de Sobrarbe sin renunciar a una ruta al aire libre, con datos sencillos de seguir, miradores y varios lugares interesantes alrededor del pueblo.
Una ruta corta reúne patrimonio, paisaje y memoria pirenaica
- Tres ermitas: San Juan y San Pablo, Virgen de Fajanillas y Virgen de la Peña.
- Recorrido circular de unos 2,1 kilómetros y aproximadamente 100 metros de desnivel.
- Duración realista: entre 50 minutos y 1 hora, sin contar paradas largas.
- Dificultad baja, aunque el firme es irregular y no resulta adecuado para carritos de bebé.
- Mejor experiencia: combinar el paseo con la iglesia de San Martín, la Casa de la Bruja y el dolmen de Tella.

Qué encontrarás en la ruta de las tres ermitas
El itinerario comienza en el casco urbano de Tella, en el municipio de Tella-Sin, dentro de la comarca de Sobrarbe, en Huesca. Desde allí se enlazan tres templos aislados entre prados, pinares y formaciones rocosas, a las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
La ruta está señalizada y sigue antiguos caminos de herradura. La referencia oficial más reciente indica 2,1 kilómetros, 100 metros de desnivel y dificultad baja. En algunos folletos y aplicaciones aparecen cifras algo mayores, de 2,3 a 2,4 kilómetros, porque incorporan pequeñas variantes o calculan de forma distinta el desnivel.
Yo reservaría alrededor de una hora. Es posible caminar más rápido, pero sería un error pasar de largo por los miradores, la arquitectura y los detalles del paisaje. El terreno no exige técnica de montaña, aunque sí conviene caminar con atención en los tramos de piedra y tierra suelta.
Las tres ermitas y lo que las hace especiales
San Juan y San Pablo
Es la construcción más antigua del conjunto y uno de los ejemplos más interesantes del primer románico de Sobrarbe. Su acta de consagración se relaciona con el año 1018 o 1019, según la referencia consultada, y el pequeño templo conserva una cripta bajo la cabecera.
Su emplazamiento explica buena parte de su atractivo. Se levanta bajo el Puntón de las Brujas, con dominio visual sobre el valle del Cinca y las montañas del entorno. Más allá de las leyendas asociadas a Tella, lo importante es entender que estos edificios ayudaban a organizar la vida religiosa y social de comunidades de montaña muy dispersas.
Virgen de Fajanillas
Esta ermita se encuentra en un collado y conserva una imagen muy reconocible, con su nave sencilla y su ábside semicircular. Su historia mezcla varias etapas, ya que el origen puede remontarse a la Edad Media y la torre corresponde a una reforma posterior, especialmente vinculada al siglo XVI.
El nombre procede de “fajana” o “fajanilla”, término utilizado en Aragón para describir una estrecha franja de terreno en la ladera. Su posición permite comprender cómo la arquitectura religiosa se adaptaba al relieve, aprovechando pequeñas superficies llanas entre pendientes y peñascos.
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Virgen de la Peña
La tercera ermita se sitúa sobre un pequeño altozano y funciona como uno de los mejores miradores del recorrido. Aunque su origen se relaciona con el siglo XIII, el edificio que vemos hoy incorpora transformaciones posteriores, sobre todo del siglo XVI.
Desde aquí merece la pena detenerse unos minutos. Las vistas abiertas y la sensación de aislamiento hacen que esta parada tenga un carácter distinto al de San Juan y San Pablo, más ligada a la antigüedad del edificio. En mi opinión, es el punto donde paisaje y patrimonio se integran de forma más evidente.
Cómo hacer el recorrido sin complicaciones
La ruta parte del pueblo de Tella, junto a la iglesia parroquial de San Martín. El trazado puede realizarse en ambos sentidos, pero seguir las indicaciones hacia la Virgen de Fajanillas permite ganar altura de forma progresiva y orientarse con facilidad.
- Comienza junto a la iglesia de San Martín y sigue la señalización hacia el camino arbolado.
- Llega al collado donde se encuentra la Virgen de Fajanillas.
- Toma el desvío hacia la Virgen de la Peña para disfrutar del mirador.
- Regresa al collado y continúa hacia San Juan y San Pablo.
- Completa el circuito por el pinar hasta volver al núcleo de Tella.
El calzado deportivo con buena suela es suficiente en condiciones secas, pero yo elegiría botas ligeras si ha llovido o si visitas la zona en otoño. Lleva agua, protección solar y una prenda de abrigo, incluso en días cálidos, porque el tiempo cambia con rapidez en la montaña.
No es un paseo recomendable para carritos de bebé. Para niños acostumbrados a caminar resulta una excursión muy manejable, siempre que un adulto preste atención en los desniveles y en los pasos irregulares. En caso de niebla, tormenta o hielo, la corta distancia no elimina los riesgos: conviene aplazar la salida.
Cuándo ir y qué servicios tener en cuenta
La primavera y el otoño ofrecen temperaturas agradables y una luz especialmente buena para la fotografía. En verano conviene empezar temprano, sobre todo si se quiere añadir alguna visita cultural. El invierno puede dejar nieve o hielo en los tramos sombríos, por lo que las condiciones del día deben pesar más que el calendario.
Durante el verano de 2026, el Parque Nacional ofrece una visita guiada interpretativa gratuita titulada “Viaje al corazón de Tella”. Está prevista los martes, viernes y domingos de 10:00 a 12:30, incluye la Casa de la Bruja y requiere reserva previa. Las actividades pueden modificarse o cancelarse por meteorología.
En esa visita guiada no se permiten mascotas. Si haces el recorrido por libre con perro, revisa antes la normativa vigente del espacio protegido y mantenlo controlado, especialmente cerca de ganado, zonas de cría o áreas con otros excursionistas.
El acceso por carretera es de montaña y puede resultar sinuoso. Por eso recomiendo consultar el estado del tiempo, salir con margen y aparcar únicamente en los espacios autorizados. Tella es un núcleo pequeño, así que la visita funciona mejor con una actitud tranquila y respetuosa con los vecinos.
Qué añadir a la visita para entender Tella
La ruta gana sentido cuando no se contempla como una simple sucesión de capillas. Antes o después del paseo puedes acercarte a la iglesia de San Martín, recorrer las calles del pueblo y visitar la Casa de la Bruja, un espacio interpretativo relacionado con las creencias y tradiciones de la zona.
También merece la pena detenerse en el dolmen de Tella, situado en las inmediaciones del acceso. Su presencia recuerda que la ocupación humana de este territorio es mucho más antigua que las ermitas medievales y ayuda a leer el paisaje como una historia continua, no como una postal aislada.
Si dispones de más tiempo, Tella puede servir como punto de partida para conocer otros rincones de Sobrarbe y los accesos próximos a Ordesa y Monte Perdido. No intentaría abarcar demasiados lugares el mismo día. La combinación más equilibrada es ruta de las ermitas, pueblo y una visita patrimonial cercana.
Una pequeña ruta que merece hacerse despacio
Las capillas de Tella no destacan por su tamaño, sino por la relación que mantienen con el relieve, la historia local y los antiguos caminos. En poco más de dos kilómetros se pasa del ambiente del pueblo a un paisaje abierto de montaña, con edificios de varios siglos y miradores que explican por qué fueron construidos precisamente allí.
Para disfrutarla de verdad basta con llevar calzado adecuado, consultar la meteorología y reservar tiempo para observar. Es una excursión sencilla, pero no superficial: reúne románico, memoria rural y naturaleza pirenaica en uno de los paseos patrimoniales más completos del Sobrarbe.
