Lo esencial para pedalear esta ruta con cabeza
- La vía verde entre Olot y Girona ronda los 54-57 km, según la ficha o el track que se consulte.
- El perfil es muy favorable: baja de Olot (unos 440 m) a Girona (unos 70 m), con el esfuerzo principal en Coll d’en Bas.
- Es una ruta apta para cicloturismo tranquilo, pero su longitud la hace más exigente de lo que parece si no estás acostumbrado a pasar varias horas sobre la bici.
- La opción más cómoda suele ser hacerla de Olot a Girona, porque aprovechas la ligera bajada durante casi todo el trayecto.
- Las paradas que mejor funcionan para descansar son Sant Feliu de Pallerols, Amer, Anglès, Bescanó, Salt y el final en Girona.
Qué hace especial el carrilet entre Olot y Girona
Lo primero que me gusta de esta ruta es que no es solo un camino bonito: también es una pieza de patrimonio recuperado. El trazado sigue el antiguo ferrocarril de vía estrecha que unía la Garrotxa con Girona, y eso se nota en la comodidad del recorrido, en la pendiente suave y en la forma en que el paisaje cambia sin brusquedad.
Sales desde el entorno volcánico de Olot, atraviesas valles fluviales y acabas entrando en Girona por un corredor verde que tiene mucha lógica ciclista. La ficha de Vías Verdes la sitúa en torno a 54 km, aunque muchos tracks la redondean a 57 por pequeñas variantes y mediciones distintas; para planificar el día, yo usaría siempre una horquilla y no una cifra cerrada. Lo interesante no es discutir un kilómetro arriba o abajo, sino entender que es una ruta larga, lineal y muy agradecida para quien quiere avanzar sin agobios.Además, la sensación de viaje está muy conseguida: el inicio es más rural y volcánico, el tramo central acompaña ríos y pequeñas localidades, y el final te deja en una ciudad donde puedes comer, dormir o enlazar con otra escapada. Esa progresión es justamente lo que hace que tanta gente la recuerde como una ruta “redonda” y no como un simple carril bici. Y eso se entiende mejor cuando bajamos al detalle del recorrido.

Cómo es el recorrido y qué tramos no debes subestimar
| Dato práctico | Lo que significa sobre el terreno |
|---|---|
| Distancia | Aprox. 54-57 km, suficiente para una jornada completa si paras a comer o visitar pueblos. |
| Desnivel | Descenso suave desde Olot a Girona, con el punto más alto en Coll d’en Bas, en torno a 589-600 m. |
| Firme | Tramos compactados y otros asfaltados; en general está en muy buen estado y bien señalizado. |
| Territorio | Recorre tres comarcas: Garrotxa, La Selva y Gironès. |
| Tiempo estimado | Entre 3,5 y 6 horas pedaleando, según ritmo, paradas y tipo de bici. |
La subida inicial hasta Coll d’en Bas es el único tramo que merece respeto. No es una pared, ni mucho menos, pero sí conviene empezar con piernas frescas porque marca el tono del día. A partir de ahí, el trazado se vuelve más amable y el recorrido gana fluidez, sobre todo cuando entras en la vall d’Hostoles y después en el corredor del Ter.
Si quieres imaginarte la ruta con un mapa mental sencillo, piensa en esta sucesión: Olot, Les Preses, Sant Esteve d’en Bas, Sant Feliu de Pallerols, Les Planes d’Hostoles, Amer, La Cellera de Ter, Anglès, Bonmatí, Bescanó, Salt y Girona. No hace falta obsesionarse con cada parada, pero sí entender que el itinerario está pensado para avanzar por capas de paisaje, no para correr. Esa diferencia cambia mucho la experiencia.
Qué bicicleta y qué nivel te convienen de verdad
En lo técnico, la ruta no es complicada. En lo físico, sí puede serlo si subestimas la distancia. Yo la describiría como una ruta fácil de pedalear y moderada de gestionar: el firme ayuda, la pendiente acompaña y no hay pasos de montaña, pero sumar más de medio centenar de kilómetros exige algo de fondo.
| Tipo de bici | Cómo encaja en la ruta | Mi lectura práctica |
|---|---|---|
| Trekking o híbrida | Muy buena opción | La elección más equilibrada para ir cómodo y mantener ritmo. |
| Gravel | Excelente | Va muy bien si montas neumáticos de 35-45 mm y quieres rodar ágil. |
| MTB | Válida, aunque más lenta | Perfecta si ya la tienes, pero penaliza algo en largas distancias. |
| Carretera | Posible, con matices | Solo la veo razonable si aceptas un paso menos cómodo en algunos tramos. |
| E-bike | Muy recomendable | Ideal si viajas en grupo con ritmos distintos o quieres alargar paradas. |
Si vas con niños, mi consejo es no pensar automáticamente en la ruta completa. Mucha gente la disfruta más en tramos, por ejemplo de Amer a Girona o de Olot a Sant Feliu de Pallerols, porque así el día sigue siendo agradable y no se convierte en una prueba de resistencia. En familia, el problema no suele ser el desnivel; suele ser el cansancio acumulado, las paradas y el tiempo sentado.
También hay una diferencia clara entre quien pedalea por deporte y quien busca una escapada tranquila. Para el primero, la ruta es una salida larga y bonita. Para el segundo, es una excursión lineal que necesita más organización: comida, agua, retorno y margen horario. Esa parte logística es la que marca si el día sale fluido o si se te hace pesado.
Cómo organizar la salida sin improvisar
La decisión más importante es el sentido del recorrido. Yo, salvo que tengas un motivo claro para lo contrario, haría Olot → Girona. Aprovechas el perfil descendente, arrancas con el paisaje más volcánico y terminas en una ciudad donde resulta fácil comer, descansar o enlazar con transporte. Ir al revés también se puede, pero exige más piernas y te deja la subida “seria” para un trayecto que mucha gente prefiere hacer relajada.
| Sentido | Cuándo lo elegiría | Qué cambia |
|---|---|---|
| Olot → Girona | Primera vez, paseo largo, cicloturismo familiar | Más cómodo, con sensación de avance continuo y final urbano. |
| Girona → Olot | Si duermes en Girona o buscas más esfuerzo | Se vuelve más exigente por la subida inicial y el final en altura. |
Para una jornada estándar, yo contaría entre 4 y 5 horas de pedaleo efectivo si mantienes un ritmo tranquilo y haces una o dos paradas cortas. Si añades café, comida y fotos, la escapada se te va con facilidad a todo el día. Eso no es un problema; de hecho, en esta ruta es casi lo normal. Lo que sí conviene evitar es salir tarde, sobre todo en verano, porque el tramo central no perdona si te quedas sin margen.
En cuanto al equipaje, lleva lo justo pero bien pensado: agua suficiente, algo de comida, cámara o kit antipinchazos, crema solar y una capa ligera si vas en temporada más fresca. No hace falta cargar como si fueras a hacer una travesía alpina, pero tampoco ir de excursión “ligero” y luego depender de encontrar una tienda abierta en el momento exacto. Esa improvisación suele salir cara en rutas lineales.
Dónde merece la pena parar de verdad
En esta ruta no paro en todas las localidades por sistema. Prefiero elegir pocas paradas pero con sentido, porque eso hace que el día tenga ritmo. Si tuviera que marcar las que más me gustan por utilidad real, empezaría por estas:
- Sant Feliu de Pallerols: buen primer alto si quieres alargar el desayuno o hacer una pausa cuando el cuerpo todavía está entrando en calor.
- Amer: para mí es uno de los puntos más prácticos para dividir la etapa; tiene sentido logístico y te permite medir fuerzas con honestidad.
- La Cellera de Ter y Anglès: aquí la ruta ya ha cambiado de carácter y el corredor fluvial gana peso.
- Bescanó: parada útil antes de entrar en el entorno más urbano de Salt y Girona.
- Salt: el paisaje se abre y empiezas a notar que el final está cerca, aunque todavía queda un tramo agradable.
- Girona: cerrar aquí el día tiene mucho sentido, porque la ciudad invita a quedarse un rato más.
Si me preguntas dónde dividiría la ruta para una salida familiar o para gente poco acostumbrada a pasar tantas horas sobre la bici, yo diría sin rodeos que Amer es uno de los mejores puntos. No es el más espectacular, pero sí uno de los más inteligentes. Y en cicloturismo eso cuenta tanto como la foto bonita.
También conviene ajustar las expectativas: el valor de la ruta no está en acumular monumentos cada cinco kilómetros, sino en la mezcla de paisaje, continuidad y comodidad. Quien va buscando una sucesión de grandes hitos quizá se impaciente; quien va a disfrutar del trayecto, en cambio, suele acabar encantado. Esa diferencia de enfoque explica por qué tanta gente repite.
Cuándo ir y qué errores evitar
Si quiero disfrutarla de verdad, yo la colocaría entre marzo y junio o entre septiembre y octubre. En esos meses la temperatura acompaña mejor, el esfuerzo se tolera más bien y el paisaje tiene una luz mucho más agradecida. En verano también funciona, pero conviene salir muy temprano; de otro modo, el calor del tramo central puede hacer que la ruta parezca más larga de lo que es.En invierno la ruta sigue siendo perfectamente viable, pero hay dos detalles que cambian: la jornada es más corta y la humedad puede hacer más incómodas las primeras horas. No es una ruta peligrosa por eso, pero sí menos cómoda si vas sin ropa adecuada o sin margen horario. Yo la haría, pero no iría justo de tiempo.
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Errores que veo a menudo
- Subestimar la distancia: “es casi todo bajada” no significa que no sea una ruta larga.
- Salir tarde: especialmente en verano, llegarás con calor y menos tiempo para parar.
- No planificar el regreso: si haces la ruta en un solo sentido, necesitas resolver el retorno antes de salir.
- Ir con la bici equivocada: se puede hacer con muchas bicicletas, pero una mala elección te quita comodidad de forma innecesaria.
- Olvidar las paradas de agua y comida: aunque haya pueblos, no conviene depender de encontrar todo abierto al momento.
Mi regla práctica es sencilla: si vas a pedalearla entera, sal como si fueras a pasar el día fuera, no como si fueras a dar un paseo corto. Ese pequeño cambio mental evita buena parte de los problemas. Y si luego la ruta te parece fácil, mejor: habrás llegado con energía para disfrutarla, no para sobrevivirla.
El detalle que más mejora la experiencia en esta ruta
Si tuviera que resumir la mejor forma de hacer esta escapada, diría que la diferencia no la marca la velocidad, sino el ritmo. Esta vía verde funciona de verdad cuando la conviertes en un día de viaje y no en un ejercicio de cronómetro. Pedalea con margen, para en los pueblos que te encajen y deja que Girona sea más final de etapa que simple destino de llegada.
Yo aprovecharía la parte final para caminar un rato por el centro histórico, comer sin prisas y, si vas con tiempo, dormir una noche en la ciudad. Así la ruta deja de ser solo una línea sobre el mapa y se convierte en una escapada completa. Y esa, sinceramente, es la forma en la que más sentido tiene una verde como esta: salir con ganas de pedalear y terminar con la sensación de haber hecho un pequeño viaje, no solo una salida en bici.
Si quieres una regla fácil para recordar esta ruta, quédate con esta: Olot para empezar, Girona para cerrar y Amer para ordenar el día. Con esa combinación, la experiencia suele salir bien incluso cuando viajas con ritmos distintos, poco tiempo o ganas de improvisar lo justo. Esa es precisamente la virtud de este carrilet: te lo pone fácil, pero sigue premiando a quien lo organiza con un poco de cabeza.
